Estoy aquí-CD

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Seis alabanzas, seis momentos con Dios

Reseña

En principio debo remitirme a finales del año 2007, tiempo que tuvo lugar mi matrimonio. Mi madre por este motivo me regaló una carta en la cual me dedicaba el Salmo 128 como bendición. Aquella palabra de bendición me llego tanto a mi corazón que años después me nació coger mi guitarra y hacerle música a este hermoso salmo. Luego ya en algunos encuentros y misas recuerdo haber cantado dicha canción.

Pasaron casi 10 años, en una tarde del verano del año 2017 y recuerdo que por algún motivo me encontraba en mi casa, triste y algo deprimido por los azares de la vida y como muchas veces vi la guitarra allá colgada en la pared, pero a diferencia de otras veces sentí una fuerza inexplicable que me hizo parar de la cama coger la guitarra y empezar a tocarla sin sentido y sin ninguna dirección.

Poco a poco mis malos sentimientos se iban esfumando, mientras nacía una bella melodía de la guitarra seguida de un canto alabador. Al cabo de unas dos horas tenía al frente una hermosa canción para Dios, ese día nacería una alabanza que hizo que al final de la noche me fuera a descansar en paz.

Al día siguiente me levanté igual como todos los días y fui al trabajo, pero con la canción que había compuesto el día anterior sonándome todo el día en mí cabeza. Ese día esperaba con ansiedad llegar a casa para volver a tocar y cantar aquella canción, al llegar lo hice y al finalizar de cantarla, sentí seguidamente un fuego en mis manos y en mi corazón que de nuevo creaban desde otros acordes nuevas melodías que iban naciendo al compás de nuevos cantos…ese día al llegar la noche habría nacido otra nueva alabanza.

Al cabo de la siguiente semana cada día pasó lo mismo. Llegaba a casa con esa llama ardiendo en mi corazón y de nuevo nacían nuevas melodías y cantos, nacían nuevas alabanzas, era un gozo indescriptible. Al final de esa semana ya había compuesto cinco canciones relacionadas a Dios.

Al día siguiente de haber compuesto la quinta alabanza, de nuevo y con el mismo ímpetu de días anteriores, cogí la guitarra con gran expectativa para saber que nueva canción nacería, pero en ese momento sentí algo inesperado. Sentí que aquella especial inspiración que me había acompañado días anteriores ya no estaba, sentí que araba en tierra árida y en ese momento me di cuenta que esta cosecha de alabanzas había terminado, y que lo que había pasado había sido solo por obra y gracia del espíritu Santo de Dios.

Días después, después de haberse calmado este mar de alabanzas, volví a cantarlas, a mejorar sus letras y encontré principalmente en la letra de una canción que aquella eran los versículos de un salmo maravilloso que es una petición, una promesa y una alianza del salmista con Dios. Se trataba del salmo 119 que trata de un ruego incesante del salmista a Dios que dice; ¡Señor enséñame el camino de tus leyes! (en la canción solo los versículos del 33 al 35 son interpretados).

Después de creer haber terminado las canciones finalmente me pareció haber creado unas alabanzas muy preciosas y dicientes, y sentí el deseo de darlas a conocer a las demás personas pues sé que las alabanzas solo por el hecho de escucharlas y/o cantarlas evangelizan, transforman, alegran el espíritu y nos acercan más a Dios. Ahora quería y sentía la necesidad de grabar estas alabanzas.

Fue así que le comenté esta idea a un amigo colombiano; Carlos, guitarrista y hermano en la Fe, le enseñé las canciones y quiso acompañarme en este proyecto. Así mismo pasó con Mónica una amiga mexicana quien toca la Mandolina, la invité y con todo gusto acepto subirse al barco y participar de este inesperado viaje. Carlos me relacionó con dos amigos suyos para ayudar en este proyecto; Camilo quien toca el piano y Ricardo quien toca la percusión, este último, Ricardo, desafortunadamente por la falta de tiempo y la distancia impidió que nos acompañara hasta el final. Así mismo había pasado ya con un amigo Daly quien hubiera querido su participación con el cajón, pero por diversas razones no se logró dar.

Al final estábamos Carlos, Mónica, Camilo y yo, en un “cuarteto” que funcionaba de manera separada, es decir un día ensayaba yo con Carlos, otro día con Mónica y otro día con Camilo en diferentes casas…rara vez nos juntamos todos. Sin embargo, estas melodías que se encontraban antes en matices de sepia y blanco iban tornándose de colores vivos y alegres que cada uno de los nuevos integrantes pintaban con sus bellas melodías musicales.

Pero a mitad de este arduo camino y cuando pensaba que íbamos a llegar al filo de la montaña, pasó algo inesperado, y fue que Carlos tuvo de repente, por cuestiones laborales, que agarrar su mochila y su guitarra, abandonar el barco, girar de camino e irse a vivir a Francia. Ahora aquella guitarra rockera y cumbianbera dejarían de sonar en estas canciones, pero quedarían grabados muchos destellos musicales que el talento y el amor de Carlos sembraron en aquel momento y que hoy viven en estas alabanzas. Ahora solo tres seguíamos el camino, aunque todavía no era claro que tambores palpitarían en esta nueva alabanza

En la búsqueda del estudio de grabación se presentaron algunos inconvenientes con los primeros estudios seleccionados por lo cual no se llegó a feliz término, y al final quise preguntarle a una hermana de la iglesia, Celia si sabía de alguien que pudiera ayudarme hacer este trabajo, y me relacionó con un músico, con un profesional y un ser excepcional; Martín, quien sería una gran bendición pues no solo sería el productor musical del disco, sino también acabaría de pintar este lienzo de alabanzas al compás de la percusión, el canto de las flautas y todo su majestuoso talento que emanaba de la misma naturaleza andina. Martín además acompañaría con su alegre voz los coros de la alabanza junto a la hermosa voz de su compañera de viaje; Analuka.

Así todos separados, aunque unidos, llegamos finalmente al filo de la montaña, a un hermoso lugar a orillas del lago Weßling. Precioso lugar donde iniciarían las grabaciones en el otoño del año 2017, pasaría el invierno, la primavera, y culminarían felizmente en el verano del año 2018.

Un diálogo entre Dios y el hombre

Durante el transcurso de este camino y en uno de los ensayos, Carlos me había preguntado cual iba ser el orden de las canciones, lo cual la verdad no lo había pensado antes. Esa noche al empezar a organizar el orden, digamos que por el grado de emoción que causaba cada canción, pero al analizar bien el contenido textual de cada canción fui descifrando algo extraordinario, y era que encontré que los textos evidenciaban ciertos y distintos momentos de un diálogo ordenado y con sentido entre Dios y el hombre.

Pero mientras armaba este rompecabezas me di cuenta que faltaba una ficha del rompecabezas de aquel dialogo, y la cual no podía encontrar, ¡faltaba una canción! Revisé, reflexioné y le pedí al mismo Dios que me enseñara la ficha faltante, y al cabo de un momento finalmente la pude encontrar; era la canción del salmo 128, aquella canción que años atrás le había compuesto música, y la cual era el salmo de bendición que mi madre me había regalado el día de mi matrimonio.

Ahora se podía leer claramente seis alabanzas que enseñaban un dialogo ordenado y una relación personal entre Dios y el hombre. Ahora alguien tendría que dar a conocer esta experiencia… ICH estaría dispuesto hacerlo.

Significado de «ICH»

Tiene tres connotaciones en una sola.

La primera connotación es que son las iniciales de mi nombre Iván Camilo Hamann, lo cual es cierto.

La segunda connotación es que hay que decir que esta alabanza nace en Alemania, de donde la lengua alemana es la que emana. En este sentido ICH en español significa sencillamente YO.

La tercera connotación y que es a partir del concepto del YO, se hace desde un sentido relacionado del YO en la vida cristiana. Está relacionado precisamente a la relación: Dios-Jesucristo y Yo. Pero se hace necesario detenernos un poco es en esta tercera connotación para explicar mejor.

Hay algo claro para seguir a Cristo; tenemos que morir a nuestro YO. Muchos apartes del evangelio de Jesucristo hacen referencia de ello, de que para seguir a Cristo debemos cargar nuestra cruz y renunciar a nuestra vida. Pablo es un ejemplo claro del morir al YO, es así que en su experiencia santifica declara que ya no es Pablo quien vive en él, si no es Cristo quien vive en él.

Pero la muerte de ese YO carnal originado por el pecado original, la empezamos a realizar en nuestra vida a partir de nuestro bautismo que es cuando donde empezamos a nacer a la vida cristiana y espiritual por medio del agua y la invocación del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo en nuestra vida, haciéndonos hijos de Dios, cristianos y miembros de una misma iglesia.

Pero a pesar de ello, en el transcurso de nuestra vida el espíritu de Dios que ahora habita en nosotros es agobiado por el mundo de la carne y del pecado quien lucha día a día por desatarse de aquel YO pecador que todavía vive en nosotros.

Y es precisamente ese YO, que llamaremos mejor ICH quien quiere hoy cantar a DIOS pidiéndole que le dé vida otra vez, que le enseñe el camino de sus leyes, que le dé fuerzas para cargar la cruz y poder seguirlo, que le permita vivir en él y morir al pecado, que lo bendiga desde el Monte Sion y que le quiere decir hoy cantando ¡Estoy aquí!

Ese ICH soy YO y podemos ser cada uno de nosotros.

Pintura

Una expresión artística que tiene por mí una especial apreciación y valoración, por su arte y su lenguaje visual, son las pinturas. Así que quise reflejar también gráficamente estas seis alabanzas de manera que contuviera muchos elementos representativos de esta obra musical. En primer lugar, ese resplandeciente sol y ese infinito universo que representa sencillamente a Dios, y se encuentra en el fondo de la pintura como el principio y el fin de toda la existencia. La cruz que representa a Cristo y que es más bien una vid llena de uvas en forma de cruz y que nace de la misma tierra para toda la humanidad, y que ofrece sus dulces racimos de uvas para todos quienes necesitamos y queremos participar de la bendita cena del Señor. La corona de flores blancas, sin mancha y sin espinas que simboliza a nuestra madre iglesia, a nuestra madre la virgen María y a nuestra madre naturaleza. La Mandolina y los pajaritos cantando que simbolizan la alabanza. Y por último la imagen de una persona orando, y quien representa a cada uno de nosotros quienes día a día se esfuerzan por hacer la voluntad de Dios.
Un amigo pintor peruano retrató perfectamente lo que quería reflejar e hizo esta bellísima pintura en Tinta. Manuel Gibaja es su nombre.
Su hija Berthi con su excepcional talento creativo y de diseño plasmaría finalmente esta pintura y todo el diseño en general en esta obra de alabanzas materializadas en el CD.

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